CRONOLOGÍA

  • Primera parcela con pino radiata

     

    1871

    A finales del siglo XIX, los libres aprovechamientos forestales tanto en montes municipales como particulares, la falta de repoblación y la desamortización prosigue su curso con la consiguiente destrucción del arbolado. En este panorama crítico para el arbolado, surgen especies, como el pino radiata, que supusieron una alternativa a la tradicional actividad repobladora, tanto para unos propietarios deseosos de buscar rendimiento a sus montes, como para las Diputaciones, preocupadas por la deforestación del territorio.

  • Inicio de las repoblaciones.

     

    1898

    Según Mariano Adán de Yarza, ya en 1871 su tío Mario (considerado el precursor en la utilización del pino radiata en labores de repoblación del País Vasco) plantea repoblar alguno de sus montes con las especies destacadas en Zubieta, es decir pino radiata y ciprés macrocarpa, por lo que visita la Escuela de Montes del Escorial. Acorde con las teorías forestales del momento, en la Escuela le disuaden de su idea, para recomendarle el uso de las especies indígenas, y manifestarle que la repoblación forestal no era una actividad propia del interés privado. Desilusionado, pero sin renunciar a estas coníferas, opta por realizar un ensayo previo comparativo entre el roble albar, y las exóticas de su elección: pino radiata y ciprés macrocarpa. También MUÑOZ DÍAZ (1984) sitúa esta primera repoblación hacia 1870, en el monte Bolu de Amoroto (Bizkaia). Fuentes de la familia sitúan esta parcela en un monte, situado entre Zenarruza y Oiz (Bizkaia). Adán de Yarza planta nuevos ejemplares de pino radiata en 1883 y ensaya el Pinus marítima var. corsicana en 1885. La primera repoblación de cierta entidad se realizará en 1897/1898. En dicha campaña se plantaron 50 ha en los montes Errialtadua Mayor (Usansolo) y Pinoaga (Bedia) de Galdakao (Bizkaia). La planta utilizada fue pino radiata, ciprés macrocarpa y abeto Douglas que se trajo en macetas de barro por tren desde la casa Vilmorin (Francia), hasta un vivero habilitado en el palacio de Urgoiti.

  • Impulso de los servicios forestales de las Diputaciones. Crisis del papel.

     

    1917

    A finales del XIX, las Diputaciones Provinciales, preocupadas por el deterioro del arbolado, intentan restaurar las competencias perdidas con la desaparición de los Fueros. La Diputación Provincial de Gipuzkoa dicta normas para recuperar parte de la antigua normativa foral (SAINZ 1911).

    Mientras, la Diputación de Bizkaia pretende, vía Concierto Económico, asegurar el control de los montes. Pero no es hasta el 6 de diciembre de 1895, en que a propuesta de la Comisión de Agricultura, se aprueban unas nuevas bases para la repoblación y fomento del arbolado en Bizkaia. También en esas fechas se sitúan las primeras iniciativas repobladoras de particulares y pueblos, que tras realizar el vuelo los montes, ponen nuevamente en producción el suelo.

    Dado que algunos ayuntamientos seguían sin aceptar la autoridad de las Diputaciones en materia de montes, y con objeto de aclarar definitivamente la situación de los montes públicos vascos, la Ley de 24 de junio de 1908, sobre conservación de montes y repoblación forestal, y su Reglamento de 8 de octubre de 1909, contemplaba en la disposición adicional 2ª, una salvedad sobre el régimen especial de las Provincias Vascongadas en materia de montes. Sin embargo, al entender las Diputaciones que la normativa debía ser aún más explícita, los tres Diputados Generales dirigen el 12 de abril de 1910 una solicitud al ministro de Fomento con la petición de una Real Orden específica, que se obtiene mediante Real Decreto de 27 de diciembre de 1910. Otorgaba a las Diputaciones la capacidad de ejecutar libremente los servicios forestales y confirmaba su régimen privativo en materia de montes, aunque reservaba al Estado la alta inspección sobre dichos servicios. Esta normativa servirá como soporte jurídico para que un grupo de diputados guipuzcoanos, encabezados por Vicente Laffitte, eleve varias propuestas a la Junta Provincial para organizar definitivamente la recuperación del arbolado público y restaurar las competencias perdidas a finales del XIX.

  • Disposiciones del Estado para procurar la autarquía celulósica.

     

    1941

    Con ocasión de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) se produce una crisis de papel debido al desabastecimiento de pasta papelera. El bloqueo naval internacional limita las importaciones y acarrea la prohibición de exportar materias primas susceptibles de uso en la fabricación del papel. También obliga a que se dicten medidas para restringir su consumo en dependencias oficiales o para facilitar el reciclado.

    Tras la crisis, URGOITI (1920a, 1920b, 1920c) plantea la necesidad de una política nacional de repoblación con especies aptas para la producción de pasta de madera, tales como abetos, pinabetes y pinos poco resinosos, para lo que propone fomentar especialmente el pino radiata en todo el litoral Cantábrico y el chopo en las llanuras aluviales del interior. Ambas especies en 8 años alcanzaban los 20 cm de diámetro. Las propuestas de índole forestal de dicha política se basaban en el establecimiento de viveros de chopo en diversas regiones y en la intensificación de la repoblación forestal en el litoral Cantábrico por medio del suministro de semilla de pino radiata a pueblos y particulares.

    La producción intensiva de madera con especies introducidas empieza a ser bien aceptada por los técnicos del ramo: así PÉREZ URRUTI (1916) estimaba en 500.000 ha la masa forestal a crear mediante repoblación con el fin de compensar las importaciones de madera destinadas a la industria papelera, que cifraba en torno al millón de m3. Para ello se debía apostar por nuevas especies y definir su selvicultura.

  • Helada del pino radiata. Declive del caserío

     

    1956

    1956 es un año clave para el futuro del pino radiata por la repercusión que tuvo la helada de 1956 y por las conclusiones derivadas de dos reuniones sectoriales respecto a la fijación de una política regional para la especie. También el análisis que se realiza sobre el caserío, asignaba a las repoblaciones de pino radiata un creciente valor económico.

  • Críticas por la expansión de la especie.

     

    1973

    Las primeras opiniones reprobatorias a las repoblaciones de pinos, surgen en el mundo rural por parte de los ganaderos, que ven cómo se reduce el espacio de monte que tradicionalmente habían venido ocupando. Posteriormente surgen desde otros colectivos nuevos comentarios críticos hacia este proceso repoblador. Dentro del propio colectivo forestal, ciertos autores, con una visión conservacionista, llaman la atención sobre el abuso en la extensión de la especie y, en ciertos aspectos, de la nueva selvicultura, basada en fines económicos. Otra crítica destacada procede del excursionismo urbano, que sin cuestionar la necesidad de cubrir los montes calvos con arbolado, previenen de los efectos sobre el paisaje tradicional vasco de este tipo de actuación forestal.

    En 1978, El presidente de la Diputación guipuzcoana, Santiago San Martín remite un escrito al resto de Diputaciones que incorporaba un informe redactado con urgencia por el Jefe del Servicio Forestal. Éste informaba que la proliferación de los pinos era una realidad, y se debía a una decidida voluntad del casero de cambiar su forma de ganarse la vida. Éste no cambiaba ganadería y agricultura por pinos sino la vida en el caserío y su rentabilidad por un puesto de trabajo en la industria más los pinos. Proponía iniciar un estudio que tomase ejemplo de cómo otras zonas centroeuropeas de montaña habían compaginado una problemática similar respecto a lo rural e industrial.

  • Incendios forestales.

     

    1989

    En el año 1989 se produjeron 828 incendios de montes, sobre todo en determinados días de viento sur de febrero y durante el 14-21 de diciembre. Estos incendios superaron ampliamente la superficie media quemada en el período 1979-1988, (1.867 ha), ya que afectaron a 21.523 ha arboladas, con unas pérdidas evaluadas en 39.000 millones ptas.

  • 1990 en adelante

     

    1990

    En la década de los 90, una vez perdida en España la vigencia del Plan Nacional de Repoblación, la crítica ecologista seguía insistiendo en que los pinos eran el género predominante en la ejecución de las nuevas repoblaciones autonómicas. Las estadísticas de repoblación en montes públicos del estado mostraban ligeros cambios respecto a las anteriores: las frondosas autóctonas aumentaron del 1% al 3,5%, y el eucalipto se redujo del 13,5% al 4%.

    En la CAE, al pino radiata ya no se le acusaba de la desaparición del caserío, ya que las motivaciones de su abandono se habían desplazado del ámbito económico al social. Las principales amenazas para el caserío se centraban en la desaparición de la tradición de un mayorazgo dedicado a la actividad agraria, y por lo tanto de la indivisibilidad del labrantío, y por la dificultad de encontrar cónyuge dispuesto a involucrase en las tareas agrarias.

    Desde mediados de los años 90 se inicia una interesante reflexión sobre la necesidad de establecer métodos estandarizados de gestión forestal para adaptarse a los nuevos requerimientos de conservación de la biodiversidad, o desde las posiciones más críticas con el forestalismo, se asume progresivamente esta actividad como elemento importante en el sistema productivo agrario vasco, GROMME (1993, 1996).

  • Cluster de la Madera del País Vasco

     

    2011

    El Plan Estratégico del Sector de la Madera para los años 2011-2014, expuso las nuevas iniciativas adoptadas por el Gobierno Vasco para la ayuda al sector de la Madera. Entre estas iniciativas cabe destacar la incorporación del Plan Estratégico al Cluster Habic. Esta decisión se tomó después de un largo proceso de reflexión donde se detectó la necesidad de colaboración entre las diferentes empresas del sector de la Madera.

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